Las Coco Chanel de Beasain

coco arguinano blog Las Coco Chanel de BeasainDocumentándonos y “empapándonos” de las noticias y artículos que rodean a Karlos Arguiñano, hoy nos hemos encontrado con un curioso y tierno reportaje redactado por el periodista Asier Zaldua y publicado en la edición digital del periódico “Noticias de Gipuzkoa” y que queremos compartir con tod@s vosotr@s…

Aunque antes, os invitamos a ver este vídeo de la madre de Karlos Arguiñano, así os la presentamos icon wink Las Coco Chanel de Beasain

Vídeo de la entrevista a Pepi Urkiola (Madre de Karlos Arguiñano)

El reportaje es el siguiente y esperamos que os guste:

LA LOCALIDAD GOIERRITARRA, QUE ESTOS DÍAS ACOGE UNA EXPOSICIÓN SOBRE BALENCIAGA, HA TENIDO GRANDES MODISTAS

BEASAIN es estos días la capital de la moda gracias a una muestra en la que se pueden ver diseños inspirados en Balenciaga. Estas prendas son obra de algunos de los más prestigiosos diseñadores vascos. Además, se han organizado talleres y conferencias. Hoy Begoña Iturrioz enseñará a bordar tul y mañana tendrá lugar una mesa redonda: se hablará del maestro getariarra y de las modistas locales.

La exposición Euskadi sabe a moda se ha instalado en el palacio Igartza y hoy, a las 17.00 horas, tendrá lugar la inauguración oficial. Al acto acudirá la viceconsejera de Comercio y Turismo del Gobierno Vasco, Pilar Zorrilla. Después se impartirá el taller de bordado de tul. Mañana a las 17.00 horas, Miren Arzalluz, de la Fundación Balenciaga, y cuatro modistas locales (Pilar Mujika, Juani Ibarbia, Loli Igarzabal y María Antonia Samaniego) hablarán sobre el genio de Getaria y las beasaindarras dedicadas a la costura.

Porque Beasain ha tenido grandes modistas y algunas de ellas tuvieron la suerte de coincidir en el tiempo con Balenciaga. Es el caso de Pepi Urkiola (la madre del cocinero Karlos Arguiñano) y las hermanas Alicia y Paquita Lanciego. En aquella época había escasez de ingenieros y la empresa CAF tenía que traerlos de fuera. Estas tres modistas de Beasain se encargaban de confeccionar la ropa a sus esposas e hijos.

Pepi Urkiola tiene 86 años y vive en Zarautz. Vino al mundo en un caserío del barrio Salbatore de Beasain. Cuenta que como nació “defectuosa” (tiene cojera) le decían que se dedicase a coser: “En aquella época no nos dejaban elegir y me mandaron a Ordizia, a donde las Camilas”. Aprendió el oficio con ellas, pero no empezó a ejercer profesionalmente hasta después de casarse. “Tuve cinco hijos y yo misma les hacía la ropa. A la gente le gustó cómo iban vestidos y me convencieron para que cosiera también para los de fuera”.

KARLOS ARGUIÑANO

Recadista antes que cocinero

Tenía unos 25 años y al poco tiempo comenzó a trabajar para los adultos. “Me di cuenta de que coser para los mayores era más fácil y empecé a hacer equipos de novia y prendas para las esposas de los ingenieros de CAF. Los diseños salían de mi cabeza. Venía mucha gente, todo lo hacía a mano y tuve que contratar a dos chicas”, recuerda. Tenía la ayuda de sus hijos: “Se encargaban de entregar pedidos. Karlos también me ayudaba, por supuesto. Lo ha dicho más de una vez en la televisión”.

Urkiola se jubiló a los 63 años: “Tengo doce nietos, pero nunca les he hecho ropa. Me cansé de coser y ahora hago punto. Una de mis hijas, Loinaz, también sabe coser”. Aunque hace mucho que dejó de coser y se fue de Beasain, Pepi Urkiola recuerda perfectamente a las hermanas Lanciego. No en vano, durante un tiempo vivieron en el mismo edificio de Kale Nagusia.

Las Lanciego nacieron a comienzos del siglo XX. Alicia era la mayor de las dos y estuvo casada con un suizo que vino a trabajar a CAF. Paquita era soltera. Una beasaindarra que trabajó en su taller de costura recuerda que cosían para las familias pudientes de Goierri y que incluso tenían clientes de Donostia. “Cosíamos mucho. Llegaron a tener empleadas en su taller a unas quince personas. Eran muy buenas modistas y profesoras. Te enseñaban todos sus trucos”, apunta.

Trabajaban mucho: “Ellas cosían hasta los domingos. Si teníamos algo importante entre manos, por ejemplo un vestido de boda, nos quedábamos hasta acabar. Recuerdo que con el traje de novia de una vecina estuvimos hasta la una de la mañana”.

La modista que trabajó para las hermanas Lanciego comenta que les hubiera hecho mucha ilusión ver en Beasain una exposición sobre Balenciaga: “Ellas sacaban algún que otro patrón, pero sobre todo se inspiraban en gente como Balenciaga. Trabajaban con buenas telas. De alta costura. Seda y lana. Después salieron los materiales sintéticos y no les gustaron. Cosíamos incluso pieles, pues en aquella época estaba de moda llevar piel en los puños y en el cuello. Eran muy modernas. Muy avanzadas para aquella época”. Al igual que muchos vestidos de Balenciaga han llegado hasta nuestro días, seguro que en más de un armario de Goierri se guardan como un verdadero tesoro prendas confeccionadas por las Coco Chanel de Beasain.

Fuente: NoticiasdeGipuzkoa.com

Foto: R. Plaza

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